Cada vez que íbamos a visitar a tu abuela y a mi querida prima, la mayoría de las veces estabas ahí o llegabas, siempre un recibimiento cálido y con emoción. Nuestro punto de reunión era la cocina, en lo que Piqui, tú y yo, preparábamos café para después de comer, la sobremesa la hacíamos en la cocina para escondernos para fumar, a veces hasta dos cigarros porque la plática estaba tan interesante, no importaba si eran trivialidades, chisme familiar o reconstruir el mundo.
El tiempo pasaba volando y cuando nos dábamos cuenta ya había pasado tiempo y se nos olvidaba llevar el café para los demás.
Siempre fue intensa la plática de nosotros tres. Al salir seguía la plática, aunque los tres teníamos una capacidad de modificar el entorno o de chip, al salir del centro de reunión, salías en modo nieto obediente, siempre me sorprendió tu capacidad e inteligencia de adaptarte a todos; abuela, tíos, primos, sin embargo con tu mamá y conmigo no cambiabas.
Tus miradas siempre fueron de complicidad, con una mirada me decías todo en segundo, te pareciera o no las cosas.
Mi querido Emilio, Feliz cumpleaños a dónde quiera que te encuentres!!!

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